Hipnosis y Dolor


 

La hipnosis es un estado alternativo de conciencia que proporciona una gran concentración o focalización de la atención en situaciones concretas, desconectándonos del entorno. Esto que nos parece tan extraño, lo realizamos en muchas ocasiones, por ejemplo cuando leemos un libro que nos gusta mucho, en ocasiones “vivimos” tanto lo que leemos que no escuchamos el entorno, estamos tan absortos en la lectura, que todo lo que sucede a nuestro alrededor pasa desapercibido, no es que no lo escuchemos, sino que nuestra atención y concentración está totalmente puesta en lo que leemos, y lo demás se relativiza, no le prestamos atención, aunque sigue estando ahí.

 

La APA (American Psychiatric Association), la define como un estado natural de concentración focal activa y atenta, unido a un estado de relativa desconexión de la atención periférica. Dado que es una característica normal y ampliamente distribuida, y que la entrada en estado hipnótico se produce en forma espontánea, se trata de un fenómeno bastante frecuente. La hipnosis tiene varias aplicaciones terapéuticas: Fobias, Estrés Post-traumático, Depresión, Duelos, Trastornos Disociativos, Somatizaciones, Trastornos Alimenticios (bulimias), Síndromes Dolorosos, Tabaquismo… etc.

 

Por lo que vemos es un estado natural del ser humano, pero al producirlo por técnicas concretas parece que es extraño, incluso misterioso. Antes los hipnotizadores eran tenidos por personas con poderes extraños, y que hacían con las personas hipnotizadas lo que querían. Sin embargo en la actualidad, la hipnosis es una técnica psicológica con una serie de normas concretas que facilitan el proceso hipnótico, siempre que las instrucciones vayan en beneficio de la persona hipnotizada, en caso contrario saldría del estado hipnótico, por muy profundo que sea éste.

 

El proceso hipnótico puede ser dirigido por otra persona (hipnosis), y por uno mismo (auto-hipnosis), pero para ésta última es necesario ser adiestrado anteriormente. El hipnólogo se comunica con la persona hipnotizada mediante frases que reciben el nombre de sugestiones. Estas sugestiones se diferencian de cualquier otras instrucciones, en que son aceptadas por el hipnotizado, al percibir que van en su beneficio no pasan por su sentido crítico, y por ello las realizan casi de forma involuntaria, de forma automática.

 

Este estado de especial receptividad, de focalización de la atención es idóneo para realizar un aprendizaje más rápido en distintos niveles: experimentar cambios de sensaciones (alivio del dolor), percepciones (alucinación visual), pensamientos (expectativas) o control de conductas motoras (levitación del brazo), susceptibles de producir cambios en la persona para eliminar problemas o trastornos mentales, físicos o emocionales. Y también, por qué no, para desarrollar capacidades y habilidades de forma especial, por ejemplo en deportistas de élite, para conseguir una concentración superior.

 

Uno de los efectos más importantes que produce el estado hipnótico, además de acelerar el proceso de la terapia en un 40%, es que las sugestiones se graban en nuestra mente profunda, produciendo los cambios deseados a nivel interno, y que en la mayoría de las veces se producen externamente sin tener que realizar un acto de voluntad excesivo, y en más de una ocasión nos “sorprendemos” a nosotros actuando como deseamos de forma automática. Además de

 

La hipnosis como terapia complementaria, especialmente de la terapia cognitiva (o de pensamiento), es eficaz especialmente en incremento de la autoestima, eliminación de la ansiedad, depresión y fobias, potenciación de la concentración, rendimiento académico y deportivo, control de adicciones y hábitos no deseados, resolución de problemas psicosomáticos, problemas de alimentación y obesidad, manejo del dolor,acelera la recuperación después de intervenciones quirúrgicas, incrementa e intensifica el funcionamiento del sistema inmune, conseguir anestesias en cirugías menores, desarrollo del bienestar físico, mental y emocional, etc.

 

 

En personas mayores es especialmente útil y se ha demostrado su eficacia para:

 

-Aliviar las dolencias típicas de la edad, reduciendo la sensación global de la   intensidad del dolor.

-Elevar la autoestima y el autoconcepto.

-Reducción del estrés y la ansiedad.

-Cambios de conductas no deseadas, como eliminación del hábito de fumar.

-Conseguir bienestar emocional.

-Comodidad física y mejoría de problemas de movimientos.

-Reducción de ciertas incontinencias urinarias, ya que mediante la hipnosis se puede tratar de controlar los músculos de la vejiga y el esfínter.

-Tratar problemas mentales y emocionales, asociados a problemas físicos, como el anterior.

-Mantener la disciplina tanto para cuestiones de la vida cotidiana.

-Facilitar la adhesión a los tratamientos.

-Aumento de la capacidad de control en general, que aporta felicidad y sensación de independencia.

 

La hipnosis es una terapia complementaria segura, acelera el proceso de la terapia y sobre todo que no tiene efectos secundarios, y especialmente está indicada para dolores crónicos como en la fibromialgia.

 

 

José Elías Fernández

Presidente de la Sociedad Española de Hipnosis