Mitos sobre la Hipnosis: del Esoterismo a la Psicología Científica

Mitos sobre la Hipnosis: del Esoterismo a la Psicología Científica

Mitos sobre la Hipnosis: del Esoterismo a la Psicología Científica

 

Mito 1: La hipnosis no pertenece al campo de la psicología científica. Quienes la practican suelen ser charlatanes, curanderos u hombres del espectáculo. Las personas que mejoran con ella, son crédulos, ignorantes y "dependientes".

La hipnosis se enseña en las universidades de los principales países de Occidente y es objeto de estudio científico y experimental.

Las personas que son susceptibles a la hipnosis no son ignorantes y un porcentaje elevado de la población es sensible a las sugestiones hipnóticas.

 

Mito 2: la hipnosis puede dejar a la persona "enganchada" en un trance, de forma que, al no poder "salir del estado hipnótico", quedaría mermada en su volición o devendría en un demente.

La evidencia clínica y los resultados experimentales indican que las personas no se quedan “enganchadas” en un estado alterado de conciencia.

 

Mito 3: la hipnosis puede explicitar o agravar psicopatologías "latentes" de la persona. Incluso puede desarrollar alteraciones psíquicas en los individuos sanos. Los individuos con problemas psicopatológicos, puede empeorar con la hipnosis

No existe ninguna evidencia contundente de que la hipnosis pueda generar algún tipo de alteración psicológica. Ello depende de la situación concreta de la persona, de su forma de procesar la información y de su propia personalidad.

 

Mito 4: la hipnosis provoca un "estado" similar al del sueño, en el que la persona muestra unas características especiales. Si no se alcanzan tales características, la persona no está hipnotizada. Sólo se puede estar en esa situación especial, si se ha recibido un método de inducción hipnótica.

 La relación entre sueño e hipnosis es puramente artifactual, debida a un azar histórico, y reforzada por el hecho de que la sugestión es la que provoca las reacciones que se dan bajo "hipnosis": si sugerimos sensaciones de somnolencia, pasividad y obnubilación, las provocaremos, como también provocaremos las reacciones contrarias, si también las sugerimos.

La experiencia hipnótica no es similar a la del sueño, y varía de persona a persona, en función de lo que la persona espere de la hipnosis y se sugiera en el transcurso de ella. No hay ningún criterio objetivo e independiente de hipnosis, por lo que es inadecuado asimilar hipnosis no sólo a sueño, sino a relajación u otras formas de meditación. Ello dependerá, de las instrucciones que se den, y de las propias expectativas y creencias del sujeto a hipnotizar.

 

Mito 5: La hipnosis elimina y anula el control voluntario de la persona. Ésta deviene en un autómata en manos del hipnotizador, por lo que puede cometer actos delictivos, antisociales, inmorales o que le llevan al ridículo social

El conjunto de evidencia no experimental acerca del poder de la hipnosis para anular la voluntad de las personas, pone de manifiesto que el hipnotizador detentaba un alto control social previo sobre la persona, que por sí mismo explica bastante mejor que la hipnosis, la aquiescencia de la persona a la hora de realizar los actos antisociales, delictivos o auto-dañinos. No existe ninguna evidencia de que la hipnosis haya sido causa, ni siquiera probable, de tales actos, y así lo han refrendado jueces, fiscales y abogados defensores de diversos países del mundo (Wagstaff, 1989; en prensa).

Mito 6: La hipnosis provoca reacciones inusuales, excepcionales y cuasi mágicas en las personas.

Habitualmente se habla de tres tipos diferentes de reacciones "hipnóticas": ideomotoras, ideosensoriales y cognitivas.


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Comentarios: 1
  • #1

    en duda (miércoles, 24 agosto 2016 13:14)

    hola! Me ha gustado este articulo